Somos nosotros, únicamente, los responsables. Cada día se nos hace más complicado y difícil cumplir con nuestra obligación ciudadana de lograr una sociedad en la que podamos vivir con tranquilidad, desarrollarnos adecuadamente y llegar al final de las metas que nos vamos trazando para nuestras vidas y las de nuestras familias. Todo parece estar en contra.
Nuestras situaciones laborales están en permanente riesgo. Ya no basta el cumplir adecuadamente y lealmente nuestras funciones en la empresa privada. No. Hoy en día dependemos, ya no de la capacidad de manejo y habilidad de nuestros empleadores, sino también de situaciones externas
Enviado por Blog Legalel jue 12/03/2009a las 15:48
El Congreso despachó para su promulgación como ley la reforma constitucional que consagra el voto voluntario y la inscripción automática de los electores.
El proyecto modifica los artículos 15 y 18 de la Constitución Política, con el objetivo de consagrar el sufragio como un derecho de los ciudadanos y su inscripción automática en los Registros Electorales.
Este año corresponde que se realicen en diciembre las elecciones de senadores, diputados y Presidente de la República para el período 2010 – 2014. En estos meses, veremos como varios hombres y mujeres se coordinan con algún partido político y/o movimiento ciudadano para interesar a la mayor cantidad posible de chilenos que puedan votar, a fin de obtener alguna candidatura y ser elegidos para algún puesto en el Senado, en la Cámara de Diputados y en el Palacio de la Moneda, sede del poder ejecutivo chileno. Obtener fama y fortuna es probablemente una de las razones que los impulsen para llevar adelante semejante carrera política, pero más específicamente, quien logre ser elegido para alguno de esos puestos regulados por la llamada “voluntad popular de las urnas”, lo que tiene en mente es poder manejar, para bien o para mal, alguna cuota de poder.
En estos días que todos nos impregnamos del espíritu generado por la celebración del nacimiento de aquel hombre bueno que, según la creencia cristiana, vivió en su prédica al mundo y murió torturado en la cruz por defender el derecho a la fraternidad, la igualdad y la libertad para todos los seres del mundo, debemos pensar en cómo podemos contribuir a que se cumplan esos maravillosos principios de convivencia social, más allá de regalos y palabras de buenos deseos.
¿Qué debemos hacer por nuestras familias?
Sabemos que nuestra principal obligación es proporcionarles, con mucho amor y dedicación, una inmensa protección, esto es, la seguridad de una vida digna, con un trabajo decente y remunerado
Democracia es, entre otras cosas, tener a los representantes que han sido elegidos, en contacto con quienes han votado por ellos. Es tenerlos disponibles y no agrupados permanentemente en una centralización burocrática, que desencanta a los ciudadanos que pueden participar de las elecciones, de emitir su opinión en una papeleta que se deposita en una urna, que junto a otras, podrá decir quién es el más capaz de estar en el poder legislativo, ó en un concejo municipal o en la Presidencia de la República.
Y no sólo estos. Tal como se lee en el diario El Divisadero de Coyhaique, del lunes 1 de diciembre de 2008: "Una treintena de consejeros regionales debatieron y analizaron los últimos avances de las reformas propuestas para entregar mayor poder a las regiones a través de cada Consejo Regional o Core, y alcanzar un tramitado pero permanente anhelo cual es lograr la elección directa de estos representantes, que hasta hoy son elegidos indirectamente a través de los concejales en ejercicio de cada comuna".
Resulta en verdad una tomadura de pelo y una falta de
respeto a los telespectadores que la cientista política Ena Von Baer,
integrante del programa dominical de TVN, Estado Nacional, denomine
reiteradamente al sistema binominal como "un sistema electoral
proporcional muy mayoritario" y que ninguno de sus colegas la ponga en su
lugar.
Todos los demócratas sabemos que el sistema binominal es
intrínsecamente antidemocrático y, como tal, no encuadra entre los sistemas
electorales proporcionales y mayoritarios, propios de la democracia. De hecho,
el único otro régimen político que lo ha utilizado en el mundo, fue la
desaparecida dictadura comunista del general Jaruzelski en Polonia.
Los sistemas electorales de las democracias representativas,
se agrupan, con sus diversas variantes, en proporcionales y mayoritarios, según
reflejen fielmente en la representación parlamentaria el porcentaje de apoyo
electoral obtenido por las fuerzas políticas que participen en la elección o
bien sobrerepresenten a la fuerza con la primera mayoría en dicha elección,
respectivamente. Ambas opciones plenamente democráticas, en la medida que
otorgan el triunfo a la mayoría, lo que constituye la materialización de la
democracia, si entendemos ésta como, "el gobierno de la mayoría con
respeto de la minoría".(Leer más)
Un cambio importante en el orden político-partidista ha causado el resultado de las elecciones municipales, en donde algunos han sacado cuentas alegres, mientras que otros toman medidas para mantener su posición. Ante la importante caída en la elección de alcaldes, la Concertación de Partidos por la Democracia ha buscado suplir esa importante cantidad de votos que el ex-DC y Honorable Presidente del Senado Adolfo Zaldívar se llevó junto con su presencia. La única carta posible que vislumbra el pacto del arcoiris, es acercarse a quienes desde las sombras del sistema representativo han ayudado a múltiples candidatos de dicho pacto a triunfar en las segundas vueltas de varias elecciones, tanto municipales, e incluso parlamentarias. Nos referimos al eterno perjudicado del sistema binominal, y siempre polémico Partido Comunista.
Y es que el comunismo nos plantea (al igual que otros partidos que durante su evolución han experimentado atisbos e influencias totalitaristas y antidemocráticas) el eterno dilema del pluralismo ideológico, que es cuál es su alcance, y que posición debe tomar el Estado respecto de ideologías que tienden más bien al radicalismo o que sin realizar acciones antidemocráticas, provocan el temor fundado (o infundado) de desorden, totalitarismo, violencia, etc. (Leer más)
Para Ricardo Cruz Coke ("Geografía Electoral de Chile", 1952) el cohecho constituyó el mayor vicio de nuestro sistema electoral después de 1925. Según narra este autor, en los latifundios el patrón tenía voto plural ya que echaba a los inquilinos en camiones y los llevaba al pueblo a votar toda vez que el procedimiento de votación facilitaba y fomentaba específicamente el cohecho: "Si ha votado bien se le paga a la vuelta a la hacienda" era la consigna. En las zonas urbanas los electores llegaban a la secretaría de propaganda donde les daban una tarjeta y el voto particular, los vigilaban y controlaban durante la votación y si votaban bien les pagaban en un lugar ad hoc que cambiaba constantemente.
Según Cruz Coke el cohecho lo practicaban todos los partidos desde la derecha a la izquierda. No obstante, este autor concluía que "se puede considerar el cohecho como un factor que ha influenciado en forma decisiva el mantenimiento del poderío electoral de los partidos de derecha en las zonas rurales y, parcialmente, en las urbanas".
Hace unos días publiqué un artículo en que mencionaba el carácter fundamental que ha tenido en el repudio del sistema político, la falta de consecuencia de los políticos con las ideas que ellos mismos dicen profesar. Ese descontento que manifestaba un simple instrumento estadístico, es hoy notoriamente refrendado a través de las recién realizadas elecciones municipales. La ciudadanía siente que sólo queda una opción, la resignación. Y es que el problema de la falta de identidad del cuerpo electoral respecto de la política partidaria ha pasado el límite de lo formal, o de la manera en que ella se manifiesta, o de los personajes que le dan vida; sino que hay una crítica a la estructura en que se expresan las fuerzas políticas, de los marcos ideológicos en que éstas se afirman, de las máscaras de recambios generacionales que no son más que cambios de envases partidarios en que se mantiene el contenido no sólo ideológico sino que peor aun, se mantienen las personas.
Mientras el ciudadano no ejerza su, inherente, voluntad hacia la política nacional, no existirá una representación fiel a los llamamientos de los que quieren capturar el dictamen de las grandes mayorías.
Ninguna estructura articulada y cimentada en el encasillamiento de la libertad, puede jactarse de ser legal. La ley es una situación que nos supedita a todos y, en algún momento esa ordenanza que, unos cuantos han impelido en otros, a fuerza de la ignorancia y aceptación en las mismas tinieblas, les entregará sus magros resultados personales.
El legalista del mañana, no entenderá nada de lo que hoy se estila. (Leer más)
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