El pasado miércoles 20 de mayo, la Comisión de Minería y Energía del Senado, recibió al Sistema Nacional de Certificación de Leña. ¿La razón? El proyecto de ley sobre leña certificada y estufas de doble combustión, y para integrar a la leña como indicación en la creación del ministerio de Energía. ¿Para qué todo esto? Para que la leña dé un salto cualitativo al futuro y nunca más sea mirado como parte del olvido.
Y ese salto está empezando. Uno de los primeros pasos ya se está dando con la leña certificada, que permite conocer de dónde proviene, si tiene un porcentaje menor a 25% de humedad para evitar la contaminación en altas cantidades, y si el comerciante cumple con la normativa vigente y respeta los derechos del consumidor.
El otro paso importante son las dos mociones que se discuten en el Congreso para legislar sobre la leña. La primera data del 2008, recientemente ingresó a la Comisión de Minería y Energía del Senado y será discutida como indicación en la creación del ministerio de Energía. La segunda fue presentada hace menos de un mes en la Comisión de Recursos Naturales, Bienes Nacionales y Medio Ambiente de la Cámara de Diputados.
Valoramos estas iniciativas, en las cuales también hemos sido gestores, sensibilizando y mostrando la realida. Valoramos y agradacemos también el instructivo del ministerio de Interior, que pide que las Intendencias utilizar sólo leña certificada. Pero son sólo los primeros de muchos pasos que debemos dar como sociedad. La forma de utilizar la leña es parte del adn de las personas y las leyes son sólo el marco regulador: lo que Chile necesita es que la cultura de la leña gire en 180 grados.
Y es que además de leyes que prohíban, exijan o permitan, es necesaria una política de estado, en la cual esté inmerso la eduación, el cuidado del medio ambiente y de los bosques nativos, las energías renovables y la eficiencia energética, es decir, un compromiso de toda una sociedad, desde quienes toman las decisiones hasta la persona que calienta su hogar con una estufa, pasando por comerciantes, productores, dueños de bosques nativos y grandes empresas.
Los datos saltan a la vista. La leña es la segunda fuente energética de Chile, con casi el 20% de la matriz energética primaria. Era el tercero hasta el 2007, pero la crisis del gas exportado desde Argentina lo convirtió en el segundo y en algunos lugares del país, especialmente en la zona sur y austral, en el primero.
Además, en el país se consumen cerca de 15 millones de m3 de leña al año, la mayoría entre las regiones de Valparaíso y Magallanes, produciendo millones de dólares y generando casi 300 mil fuentes de trabajo. ¿Algo más? Sí. Los costos en salud por la continua exposición a la contaminación, superan todos los años los 350 millones de dólares.
Se están dando pasos, pero es claro que falta mucho. La leña certificada y los proyectos de ley, son un guiño importante al futuro, pero no el único. El cambio debe ser cultural, tanto en la conductas de los usuarios, como en el compromiso que ha tenido el estado con una realidad que está mucho más presente de lo que todos creen.









Suscríbase a RSS












Un gran avance...
Me parece un gran avance en este sentido, el instructivo emanado en marzo de este año desde el Ministerio de Interior y del Ministerio del Medio Ambiente, que recomienda a todos los intendentes regionales de la zona centro sur del país tomar medidas en relación a la compra y consumo de leña.
El instructivo deberá ser cumplido por todos los servicios públicos que utilizan leña para calefacción y cocción de alimentos y, entre otras cosas, hace un llamado a priorizar la compra de leña certificada o bien que asegure condiciones de humedad y grosor menos contaminante.
Asimismo, instruye respecto a informar a la población, a través de la publicación en un periódico regional, el tipo de leña adquirida y la forma en que la misma es almacenada.
Lo que no me queda claro Andrés, es qué plantean puntualmente los proyectos de ley que se tramitan en esta materia en el Congreso.