Resulta en verdad una tomadura de pelo y una falta de
respeto a los telespectadores que la cientista política Ena Von Baer,
integrante del programa dominical de TVN, Estado Nacional, denomine
reiteradamente al sistema binominal como "un sistema electoral
proporcional muy mayoritario" y que ninguno de sus colegas la ponga en su
lugar.
Todos los demócratas sabemos que el sistema binominal es
intrínsecamente antidemocrático y, como tal, no encuadra entre los sistemas
electorales proporcionales y mayoritarios, propios de la democracia. De hecho,
el único otro régimen político que lo ha utilizado en el mundo, fue la
desaparecida dictadura comunista del general Jaruzelski en Polonia.
Los sistemas electorales de las democracias representativas, se agrupan, con sus diversas variantes, en proporcionales y mayoritarios, según reflejen fielmente en la representación parlamentaria el porcentaje de apoyo electoral obtenido por las fuerzas políticas que participen en la elección o bien sobrerepresenten a la fuerza con la primera mayoría en dicha elección, respectivamente. Ambas opciones plenamente democráticas, en la medida que otorgan el triunfo a la mayoría, lo que constituye la materialización de la democracia, si entendemos ésta como, "el gobierno de la mayoría con respeto de la minoría".
El sistema binominal, por su parte,
ni siquiera merece ser considerado propiamente un sistema electoral, ya que
está diseñado para impedir que la mayoría electoral se vea reproducida como tal
en el Congreso, mediante la sobrerepresentación de la
minoría, con un consecuente empate de fuerzas, lo que es una burla de la
voluntad del electorado. Por ello, más que un sistema electoral, constituye un
fraude electoral.
Y precisamente porque el binominal no representa un sistema
electoral, sino un fraude electoral, es que sus partidarios no logran ponerse
de acuerdo al caracterizarlo dentro de los auténticos sistemas electorales.
Así, mientras algunos suelen tildarlo de "mayoritario", otros lo
motejan de "proporcional", hasta llegar al absurdo y ridículo
concepto de
Ello ocurre porque el binominal no
está entre los sistemas electorales democráticos (que son proporcionales o
mayoritarios, en sus distintas versiones, pero, todos ellos, con la
característica común no menor de que siempre otorgan el triunfo a la mayoría y
no lo impiden, como en nuestro caso), sino que representa una entelequia rara
que sólo podría ser calificada de, "sistema electoral minoritario",
lo que es en sí un contrasentido, pero, sin duda, también un éxito postrero de
su autor, Jaime Guzmán, quien lo tramó en pro de
El sistema político ilegítimo y escandaloso que nos rige, es
una burla constante a los ciudadanos, merced a la entrega de todo el poder a
una élite, que se siente plenamente cómoda profitando de aquél y eternizándose
en los cargos, sin correr el menor riesgo -gracias al antidemocrático sistema
binominal- de que el voto ciudadano pueda poner término a este disfraz de
democracia. Dicha autocomplaciente y extraviada clase política, ha llegado a
justificar este régimen espurio como una "Democracia de los Acuerdos"
o "política de consensos" -acuerdos y consensos totalmente ajenos al
sentir ciudadano-, pero que, en virtud de lo que hemos conocido y sufrido,
debiera denominárselo, más certeramente como, Democracia de los Conciliábulos,
lo que sólo puede avergonzarnos.
El actual proyecto de reforma al sistema binominal, por su
parte, no pasa de ser un maquillaje a dicho fraude electoral, el que
permanecería intacto y reforzado por la complicidad comunista. En el caso de
También hay que tener claro que nada se puede esperar de nuestros
representantes, ávidamente aferrados a sus respectivas cuotas de poder, por lo
que la única solución viable está en la creación de un gran movimiento
ciudadano, como no se ha visto desde el plebiscito de 1988, pero del que
pudimos vislumbrar un primer atisbo en el movimiento estudiantil de los pingüinos.
Sin perjuicio de que el slogan inventado por Parra -"La
izquierda y la derecha unidas, jamás serán vencidas"-, haya resultado
premonitorio del Cogobierno Alianza-Concertación que se nos ha impuesto a
partir de 1990 gracias al antidemocrático sistema binominal, tengo la esperanza
de que los ciudadanos terminemos haciendo propio aquel otro de nuestros
hermanos de allende los Andes -"¡que se vayan todos!"-, poniendo
término al aliancertacionismo actual y exigiendo una nueva Constitución, legítima
en su origen y democrática en su contenido, como ya lo aprobó por unanimidad el
último Congreso Ideológico de








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Sabes....respeto tu opinión sobre el sistema electoral binominal, pero no estoy de acuerdo en que trates así a las personas diciendo que es "absurdo y ridículo concepto dela Sra. Von
Baer",es su opinión y su forma de ver este sistema y lo justifica como ella
quiere y no por que a ti no te gusta a todos debería desagradarnos. Todos
estamos concientes que tiene sus defectos y se deben solucionar pronto, por
ende deberías tratar de no usar información tan básica, ni mirar en menos a
otras personas que tienen como ideología tratar de cambiar un poco el país
donde vivimos, expresar su opinión sin desprestigiar a otros y no ser alguien que
escribe cosas en internet y pegado a la tele para ver eso.