Estoy segura que cada uno de ustedes ha observado y/o experimentado en los últimos días el profuso surgimiento, casi invasivo, en los espacios públicos de avisos, carteles, volantes con clara referencia a los candidatos que optan a los cargos de alcalde y concejal que deberán ser votados el próximo domingo 26 de octubre.
Si revisamos la ley 18.700, sobre votaciones populares y escrutinios, vigente en esta materia, vemos que establece que la propaganda electoral mediante volantes, con elementos móviles o por avisos luminosos o proyectados, sólo podrá efectuarse desde el trigésimo y hasta el tercer día anterior al de la elección o plebiscito, ambos días inclusive. De acuerdo con el cronograma electoral 2008, publicado por el Servicio Electoral, y que refiere a estas elecciones, el inicio sería el día 26 de septiembre. Nos preguntamos entonces qué ocurre con esta ley.
Algunos ven el resquicio legal que permite que la norma no se cumpla, en la propia definición de propaganda electoral establecida por la ley. El artículo 30 señala que "se entenderá por propaganda electoral la dirigida a inducir a los electores a emitir su voto por candidatos determinados o a apoyar alguna de las proposiciones sometidas a plebiscito". Por tanto, según la interpretación, mientrás no haya un llamado directo a votar por parte del candidato no se trataría más que de "recordatorios de nombres" o actos para demostrarnos su "presencia" ¿en la elección?.
A mi juicio, es una clara contravención a la ley, por tanto un ejemplo patente de leyes que no se cumplen en Chile. Sería interesante por tanto su evaluación.
Pueden ver más sobre este tema en Tecnopolítico.









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Insisto
A punto de finalizar este proceso eleccionario de alcaldes y concejales insisto que la ley sobre propaganda electoral debe ser evaluada, pues evidentemente sus disposiciones no se cumplen. Hasta hoy vemos propaganda en calles siendo que debió ser retirada a la medianoche del jueves pasado. Claramente las multas establecidas por la ley como sanción, no son suficientes para compeler a su retiro.
Política Light
Concuerdo con el comentario, pero estimo que el tema va más allá del cuidado del entorno u ornato de las comunas.
La propaganda electoral debe ser revisada ya que su formato (me refiero a la forma en que los candidatos hacen campaña), y especialmente, el abuso de éste por parte de los elegibles según se ha venido advirtiendo en este espacio, facilita el desarrollo de la "política light" .
Ejemplo de la política light es el ex candidato a Presidente dela República Joaquín Lavín. A decir del profesor Pablo Ruiz Tagle "Su campaña no quiere dedicar tiempo a debatir ideas políticas o económicas. Lavín ha dicho que esas abstracciones no le importan a la gente que sólo se interesa en cosas concretas. Lo que se ve en la televisión o los productos del marketing, eso es lo concreto. Por eso su campaña no está guiada por un programa y aparece como un conjunto de respuestas oportunistas a los problemas del día. Por eso, la forma característica que tiene Lavín de contacto con el pueblo consiste en mimetizarse como el Zelig de Woody Allen con el mismo elector. Disfrazarse de indio, sacarse fotos polaroid, otear las nubes por si llueve y después como en un círculo vicioso mirar la tele y esperar las encuestas. Este estilo light se torna confundible con los estilos de Fujimori. Como decía un ciudadano británico: Governing by headlines. La versión británica de la política light." (Diario Metropolitano, 12.08.1999)
Recientemente fuimos testigos de la entrega de bienes a los electores por parte del candidato de Renovación Nacional Luis Plaza en la comuna de Cerro Navia.
Sea que se estime que constituye una forma de cohecho o que es una mera rifa (Sebastián Piñera señaló "Algunos candidatos decidieron rifar al cierre de su campaña entre sus adherentes, sus simpatizantes, sus equipos de trabajo, y me parece muy bien. Ese es un gasto dentro de la ley, porque es parte del gasto de campaña") el tema preocupa porque cada vez más las campañas carecen de contendido sustantivo y real, esto último por cuanto basta observar las acciones que prometen emprender los candidatos, cual de todas más alejadas de sus competencias o funciones legales.
Creo que esta materia debe ser analizada a la luz de factores socioeconómicos. Al respecto existe un interesante trabajo de David Altman (Redibujando el mapa electoral chileno: incidencia de factores socioeconómicos y género en las urnas, Revista de Ciencia Política, v. 24 nº 2, 2004) en donde concluye quela Concertación obtiene mejores resultados en las comunas de mayores índices de desarrollo humano y la Alianza en comunas con niveles más bajos de desarrollo humano.
Altman explica que para la teoría de los modelos de estatus socioeconómicos los individuos con más recursos económicos y sociales se interiorizan más en el ámbito de lo público, participan más en los procesos electorales y, en consecuencia, son el núcleo duro de la política contemporánea. Contrariamente, los más débiles en recursos socioeconómicos presentan índices más altos de desafección.
Estimo que si queremos invertir o a lo menos morigerar este planteamiento, resulta forzoso evaluar la propaganda electoral en forma integral, ya que de lo contrario las personas con mayores carencias socioeconómicas continuarán siendo presa fácil de los cultores de la política light.