
Diversas y recurrentes son las concepciones que emergen sobre la razón de ser de las instituciones de la Participación Ciudadana y Política.
Para algunos autores, y Constituciones de países de América Latina, en forma especial y específicamente la de Colombia, se la define en términos generales y sin ninguna distinción como: principio, fin, mecanismo, derecho, obligación, sistema.
Para otros que la miran con criterios más prácticos y utilitaristas, representa una estrategia, una herramienta, un instrumento, una actividad, un logro.
Algunos la analizan desde el punto de vista funcional y estadístico, llegando a calificarla como una organización, una estructura, un proceso, un procedimiento, un producto, un resultado, un indicador.
Desde diferentes enfoques la relacionan con una hipótesis, una manifestación, una dimensión, un pronunciamiento, una forma, un canal, que puede ser formal o informal; algunos la llegan asimilar a un medio, una atmosfera, para otros puede ser un estado dentro del Estado.
Otros van más allá y consideran la Participación Ciudadana, como un requisito esencial para que los “países del umbral”, como México y Brasil; en su tránsito del tercer al segundo mundo, propicien la inversión social por parte de los países desarrollados, o del primer orden.
Por último algunos le dan el carácter de valor, conllevando con esto a absolutizar la figura, al grado o al punto de considerar el todo o nada, o se participa o no se participa, con las graves implicaciones que ello genera.
Es razonable pensar que el concepto de Participación Ciudadana es holístico, sistémico e integral; nosotros consideramos con conocimiento de causa y de oficio, y respetando otras opiniones al respecto, que la Participación Ciudadana, más que ser un valor en sí misma, se la puede definir como: una situación a resolver, una situación en conflicto, o una situación a tratar o dilucidar, en donde confluyen diferentes valores.
Una vez definida la Participación en general, esta se puede presentar de diferentes maneras, formas o clases a saber: Participación Política, Social, Comunitaria, Pública, Cívica y propiamente la ciudadana como tal.
En este orden de ideas, no es lo mismo, Participación Ciudadana que Participación Política, ambas se miden y cuantifican de diferente forma, la Participación Ciudadana por los espacios constitucionales y legales que se accionan por parte de la ciudadanía y la política por el número de sufragios que se contabilicen el día de los comicios en las urnas, comparado con el número potencial de votantes, para entender de otra manera y en forma más contundente la diferencia y como conclusión final utilizaremos el siguiente axioma:









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